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MISCELÁNEA

 

NOTAS SOBRE UN VIAJE A LA PROVENZA DE VAN GOGH

Terraza Del Café Plaza Forum (Nota ampliatoria 2)

"La Plaza de Clichy al atardecer"
Anquetin (1887)
"Café Place du Forum de Noche"
Van Gogh (1888)

Van Gogh, a lo largo de su breve pero intensa carrera artística, tomó motivos de otros pintores para realizar algunas de sus obras. Son conocidos sus cuadros inspirados en Millet, Daumier, Delacroix o Doré, pero es menos conocida la influencia que ejerció Anquetin

Vincent conoció a Louis Anquetin (1861-1932) en París cuando ambos, juntos a Bernard y Toulouse-Lautrec, asistían a clase de pintura en el estudio de Cormon.

Anquetin gozaba, gracias a sus padres, de una desahogada situación económica, rebozaba salud, practicaba equitación y sentía gran pasión por la pintura, en la que era muy diestro. Cormon, que le consideraba un alumno prometedor, tenía expuestos algunos de sus cuadros en el taller.

Anquetin era una persona fácilmente influenciable. Primero estuvo influido por Degás, luego por el neoimpresionismo, y más tarde por el sintetismo de Bernard convirtiéndose en adversario del neoimpresionismo. Estuvo también muy favorablemente impresionado por el arte japonés.

Van Gogh tenía un gran aprecio por Anquetin, al que invitó a participar en las exposiciones organizadas por él en el Café Tambourin y, posteriormente, en un restaurante del Boulevard de Clichy, donde Anquetin vendió su primer cuadro.

Van Gogh admiraba algunas de sus obras que, a pesar de las influencias ajenas, tenían una innegable originalidad. Entre los cuadros que más le impresionaron se encuentra el que reproducimos al principio de estas notas, titulado "La Plaza de Clichy al Atardecer", realizado en 1887, y que actualmente se encuentra en Hartford, en el Wadsworth Atheneum, y que influyó en la realización de su cuadro "Terraza del Café de la Plaza Forum por la noche" (F467; JH1580).

 

Analogías. Los dos cuadros tienen una estructura y un reparto de masas muy parecidos, con la excepción de que en uno de ellos la calle está repleta de gentes, mientras que en el otro se tiene sensación de vacío.

Los elementos estructurales análogos son:

En cuanto a los colores, Anquetín juega con el amarillo de la lámpara y con la luz del atardecer que tiñe el cielo y los edificios de azul-celeste. La mezcla de estos colores produce reflejos verdosos. Para dar una nota cálida al cuadro, el artista pone unos toques de rojo.

Van Gogh se expresa con un mayor contraste de colores, usando un amarillo vivo con un azul profundo, cuya mezcla produce también reflejos verdosos en las paredes y en los cristales de algunas ventanas, aunque la mezcla de esos dos colores intensos se recoge mejor en el verde de la vegetación del árbol. También Van Gogh da unos toques de rojo en el atuendo de algunas damas y en el marco de los cristales de la portada de la izquierda.

Ambos cuadros parecen invitar al espectador a participar en la escena. Uno invita a pasear por una calle ruidosa de París entre las conversaciones de la gente, el otro, por el contrario, invita a entrar en la atmósfera de paz de una plaza de pueblo, por lo que hay que pisar sigilosamente, sin hacer ruido para no quebrar la tranquilidad. En uno parece transparentarse la alegría de vivir del joven Anquetín, y, en el otro, la necesidad de paz del misántropo Van Gogh.

José Navarro

Utrera (Sevilla) España. Marzo de 2000.


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